Publicado el

España cuanta su historia a través de rótulos luminosos

Muchos países cuentan historias a través de escritos literarios, esculturas y pinturas famosas. Pero es necesario mirar al alrededor y notar que dentro de toda esta variedad de elementos, también influyeron carteles alegóricos que se adentraron en la sociedad y en la historia del país y su gente.

Cuando un cartel forma parte de la sociedad deja de solo presentar o dar a conocer un producto para convertirse en parte de la cultura popular. Este es el caso de un rótulo luminoso que ha trascendido durante años en corazón y la mente del pueblo.

Tío Pepe está situado entre los rótulos luminosos más famosos de España. Su historia inicia en el año de  1935, en el marco de celebración del centenario de la empresa. Así pues, nace este emblema y es colocado en lo que para la época era el Hotel París.

Ha sobrevivido cualquier cantidad de eventos transcurridos en la nación. Entre el más importante sería el ataque de bombardeos durante la guerra civil que duro desde 1936 hasta 1939 respectivamente. Más adelante fue anunciada una remodelación en la puerta del Sol donde casi fue eliminada su existencia.

El ayuntamiento de Madrid ordeno dejar la pieza en su lugar al igual que otros carteles relevantes para su historia, así prevalecerían con el paso del tiempo. Para el año de 2011, este rotulo fue desmontado por partes  como medida de seguridad para la restauración del edificio.

Lamentablemente este no volvería al lugar en donde estuvo desde sus inicios. Es entonces cuando la comunidad toma una iniciativa, logrando recaudar 50.000 firmas apoyando la solicitud de que Tío Pepe regresará a la plaza madrileña pero esta vez en el edificio 11 a poco más de 100 metros de su anterior ubicación.

Como es de suponer, Tío Pepe también fue sometido a restauraciones antes de ser posicionado en el lugar donde moraría nuevamente. El presidente de la compañía propietaria del cartel destaca que ahora su estructura se ve rejuvenecida con más color y más fresco.

El peso original era de  70 toneladas para ahora pesar solo 24. El consumo energético antes de su restauración era de 30.000 voltios, convirtiéndose ahora en un cartel de gastos energéticos reducidos agradable a la vista, atrayendo a locales y turistas de todo el mundo.

Definitivamente Tío Pepe ha pasado por mucho después de la Guerra Civil. No hace falta recurrir a artificios sin importancia, para explicar cuán importante puede ser algo para un pueblo.