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Alzheimer, una enfermedad de la que no se olvidan las residencias de mayores

residencias de mayores en madrid

El Alzheimer es una enfermedad cada vez más común entre nuestros ancianos. Y cada vez más residencias de mayores en Madrid, como la Residencia Avenida San Luis, deciden aplicar programas especiales para retardar lo máximo posible el avance de esta enfermedad.

Te explicamos las diferentes fases y sus síntomas.

 

1- Fase leve

Se trata de la fase más leve de la enfermedad,  y suele durar aproximadamente unos tres años. Observaremos un deterioro paulatino de la memoria más reciente. Empezarán por olvidar cosas muy  recientes, de a lo mejor de hace unos quince minutos.

Es normal que empiecen a olvidar cosas como conversaciones telefónicas de ese día o que desayunaron. La percepción del medio ambiente va disminuyendo progresivamente, al igual que la memoria temporal y la espacial.

Otro de los primeros síntomas del Alzheimer es la desorientación. El anciano empieza a no reconocer los lugares donde se encuentra. Aunque haya frecuentado estos toda la vida, como la tienda donde solía ir a comprar o el camino de vuelta a su residencia o a casa de los hijos.

Empieza a perder la noción del día, la fecha, el mes en el que vive. a pensar que aunque sea de mañana es de noche.

La concentración cada vez es menor  y se acentúa la fatiga. Su humor empieza a cambiar y el estado de ánimo empeora con síntomas de depresión, empieza a tener apatía, desinterés por cosas que antes le gustaban y pérdida de iniciativa.

Otro de los cambios que notaremos a nivel psicológico es que notaremos a nuestro anciano más inquieto, ansioso y agitado. Estos síntomas suelen acentuarse en altas horas de la tarde o por la noche. El lenguaje, capacidad motriz y percepción se seguirán conservando.

Si mantenemos una conversación con l no notaremos diferencias, comprende bien y es capaz de usar aspectos comunes socialmente en la conversación, entonación, lenguaje no verbal, etc.

 

2- Fase moderada

Se trata de la segunda fase, en la cual todos los aspectos relacionados con la memoria empiezan a fallar. Suele durar también unos tres años, aunque dependerá mucho del estado físico de la persona.

Se producen alteraciones importantes en la función cerebral. Comienza a surgir la afasia (problema del lenguaje), pérdida de funciones aprendidas como atarse los cordones (apraxia) y pérdida de reconocimiento (agnosia).

Al anciano le empezará a costar trabajo hablar, darse a entender o expresarse de forma correcta. Empezará a no saber vestirse, abrocharse los botones, a no saber cómo utilizar los cubiertos.

Perderá poco a poco la capacidad de reconocer a las personas que le rodean. No se tratará de una pérdida total ya que será capaz de reconocer ambientes familiares y conservar información personal básica como su nombre, edad o dónde nació.

La higiene personal se ve implicada en esta fase, una persona que se arreglaba antes deja de hacerlo sin motivo aparente. Se les olvida la higiene básica como ducharse o lavarse el pelo o se vuelven perezosos a la hora de hacerlo.

También suelen aparecer rasgos psicóticos.como escuchar voces,ver a gente inexistente. Se produce un embotamiento de emociones o pérdida de expresión de estas.

Pierde totalmente cualquier capacidad por realizar aficiones y la dependencia del cuidador se vuelve cada vez mayor.

 

3- Última etapa

El desgaste mental se agrava, viéndose afectadas todas las capacidades mentales. Se acentúa la rigidez muscular, aparecen crisis epilépticas o temblores.

El anciano no es capaz de reconocer a sus familiares y a veces ni siquiera a sí mismo delante del espejo. Pierden todas las capacidades automáticas.

Con la enfermedad ya muy avanzada tendrán incontinencia urinaria y fecal. Esta fase requiere un ingreso en una de las residencias de mayores en Madrid. En la capital hay residencias totalmente equipadas para darles los mejores cuidados.